TRAMPAS DEL DESARROLLO ESPIRITUAL

LAS 6 TRAMPAS DEL DESARROLLO PERSONAL Y ESPIRITUAL

Si eres de esas personas que han decidido iniciar el sendero del camino espiritual y el desarrollo de tu propia persona. Es mas que probable que te encuentres con las 6 trampas del desarrollo espiritual. Con la esperanza de ayudarte y evitar cometer estos errores, te los exponemos en este articulo, para que sea mas fácil sortearlas y plantarles cara.

El Supermercado Espiritual.

Es una tentación andar de sitio en sitio, de escuela en escuela, de grupo en grupo, buscando experiencias fuertes. Sin establecer un compromiso de auto investigación y práctica profunda en una disciplina concreta.
Usarlo como un hobby o por “fardar”. Un entretenimiento placentero o intelectual, con escasa implicación personal. Como decía la antropóloga y maestra zen Joan Halifax, “hay aficiones peores” (y sabía bien lo que decía, ella que trabajaba en las cárceles). Pero si te lo tomas como un mero entretenimiento, no es fácil que se de la transformación personal profunda. Así que, si quieres resultados, implícate.

 Autodecepción.

Leemos libros y escuchamos a maestros y maestras que nos transmiten conceptos como el desapego, la compasión, la humildad. Por un momento nos engañamos pensando que hemos alcanzado una comprensión de esas cosas. Más adelante observamos en nuestra experiencia que no, que no está integrado, que cuesta. Puede que te desmotives por un momento, pero tienes que aprender a aceptarlo (aceptarte) y seguir avanzando. No puedes pretender leerte ese libro que todo el mundo recomienda y al día siguiente querer ser el ser mas feliz del mundo. Y el día siguiente haber resuelto por completo todos los problemas, cargas, y sobre todo hábitos diarios, y hábitos mentales que llevas arrastrando toda tu vida. Tienes que ser paciente y bueno contigo mismo. Estas aprendiendo, date tiempo, y todo llegará en su debido momento.

La adicción a las Experiencias Místicas.

Durante algunas practicas espirituales como por ejemplo la meditación puedes llegar a experimentar estados alterados de conciencia de gran gozo, intensidad y felicidad profunda. No te obsesiones con volver a alcanzar esos estados, porque es impredecible. Ábrete a ellos pero no los persigas demasiado. Podría ser causa de decepción y desmotivación, especialmente porque cuanto más los persigues más te rehúyen.
Volverse un “Yonki” de lo espiritual no te va a ayudar en lo absoluto. Según el Budismo, el camino medio de todo es el sendero correcto, y todos los extremos son malos. No es necesario vestirse de manera extravagante, comprar los mejores artilugios, aparatos y cachivaches “supuestamente místicos.”  Para poder contactar mejor con tu “ser superior” que te llevara a volar por las estrellas de Orión mientras tomáis una Caipirinha celestial. Lo único que necesitas es tener Fe, confiar y ser tu mismo, amarte a ti mismo y amar a los demás, y el resto viene solo, créeme.

La inflación del ego.

Incluso puede parecerte que has alcanzado la realización (comprensión profunda) del sentido de la vida y cosas así. Puede que hasta te creas que has alcanzado la iluminación o el despertar. No te entusiasmes demasiado y sigue practicando. Lo que importa es como aplicas todo eso a tu vida cotidiana y a tus relaciones con las demás personas.
Es muy fácil que aquellos que inician un sendero de desarrollo personal y espiritual, comiencen a darse cuenta de cosas que antes no sabían, ni siquiera pensaban que fueran posibles. Esto les puede llevar a la creencia de que al conocer cosas que otros no saben, son mejores, mas “guays”, mejores personas, seres superiores evolucionados, y no podían estar mas confundidos.

Nunca serás mejor que nadie, al igual que nunca nadie será mejor , ni peor que tu. Ese tipo de pensamientos solo son trampas del Ego para encerrarte nuevamente en su mundo estúpido y absurdo de hacerte creer separado del resto. Cuando veas a los demás exactamente como a ti mismo, y cuando te des cuenta de que en realidad todos somos unidad, y que lo que hagas a otros y el como les trates. Es exactamente lo que te estas haciendo a ti mismo, habrás comenzado de verdad a caminar empezando a desprenderte de la carga del Ego en tu vida.

Abandonar tus responsabilidades y dejarlo todo en manos de “Dios”, “Universo” etc.

A veces, ciertas experiencias místicas o “realizaciones” (como la experiencia de la vacuidad o que la realidad no existe tal como interpretas) pueden conducirte a observar el mundo de una manera “pasota”, como si no fuera contigo, como si tú ya estuvieras más allá, y abandonar tus responsabilidades. Te equivocas, eso no te acerca más al camino espiritual sino que te aleja de él. Practicar la sabiduría en los conflictos cotidianos muchas veces es más difícil, que retirarse a una cueva a meditar, fuera del mundanal ruido.

Tienes que aceptar que a pesar de que existe una fuerza que en efecto, equilibra y simboliza todo.

Nos otorga las oportunidades necesarias, y además nos envía las señales para dirigirnos al destino al que estamos predispuestos a cumplir.

Para así sanar nuestra energía, nuestro Karma y nuestra alma, pero eso no quiere decir que te abandones. Pues tu vida puede pasar perfectamente sin que se cumpla ninguna de esas “predicciones” ya que tenemos el Libre Albedrio de elegir. Siempre podemos elegir, estamos eligiendo continuamente a cada segundo de nuestra vida, no podemos confiar en que todo esta escrito y que no podemos hacer nada por evitarlo.

Nuestra es la decisión de aceptar lo que el universo nos brinda en la vida, y de escuchar las señales que nos envía a través de la intuición.

Sobresaturarnos hasta atascarnos

La mas común de las trampas de todo aquel que comienza un sendero de Desarrollo personal es, al descubrir cosas nuevas que antes no conocía, y abrirse ante el todo un mundo nuevo de experiencias y emociones que le van llevando poco a poco a una vida mas satisfactoria, saturarse de tanta información, que acabe por no poder procesarla.

Tendemos a comprar y leer una decena de libros.

A veces, ¡leemos varios al mismo tiempo!. Buscamos videos en Internet para estar a la ultima de las charlas y discursos de los grandes gurus de los temas espirituales, nos afiliamos a sus foros, nos apuntamos a Yoga, a meditación, a Mindfulness, y a Risoterapia 3 veces por semana, mientras aprendemos Reiki, Registros Akhasicos, flores de Bach y 3 terapias holísticas mas, buscamos esas grandes películas que antes habíamos ignorado y que ahora nos vemos 3 veces al mes para afianzar bien nuestros conocimientos…y al final, estamos completamente atascados.

Llega un momento en que empezamos a exigirnos demasiado

Querer practicar todo aquello que hemos aprendido, y de lo cual hacemos 1 o 2 cosas bien, y con suerte si no se nos olvida, o sucumbimos a una de las trampas anteriores, que es fácil caer, nos decepcionamos, nos repudiamos por ello y al final, no sabemos porque, pero tenemos la sensación de que no avanzamos, de que en algún momento nos hemos atascado, y por muchos libros de autoayuda que leamos, nada parece arreglarse

Cuando esto te ocurra es el momento de Descansar

Deja los libros, las terapias, exigirte esa alimentación crudivegana, el Yoga y la meditación a las 6 de la mañana, y sonreír, y ser asertivo con todo el mundo. Por unos días, permítete liberarte de querer es algo que no eres, acéptate, total y completamente en ese momento, deja de exigirte y tomate unas vacaciones en todo este mundillo. Permítete hacer algo que te guste de verdad aunque vaya en contra de tus “nuevos principios”, quédate haciendo el vago en la cama un día hasta las 14:00, deja la meditación unos días, comete una hamburguesa, o ese bollo de chocolate del que tienes tantas ganas, y si hoy te apetece sentirte enfadado, pues enfádate, o lo que te de la gana, pero ¡hazlo!, mándalo todo a freír espárragos si quieres
Ponte una fecha limite para estas vacaciones y luego volver nuevamente a tu camino espiritual.
Te sorprenderá muchísimo todo lo que te va ayudar ese tiempo para asentar todo lo que has aprendido y cómo van a llegar solas sin que tu hagas nada, todas las respuestas de esas preguntas que tanto andabas buscando y tan atascado te tenían en la cuneta.

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