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COMO CONOCER NUESTRO NOMBRE CÓSMICO

No es algo nuevo que os comente que todos los seres humano emitimos una vibración; pues bien, si tradujésemos esa vibración en palabras, podríamos conocer nuestro nombre cósmico.

Nuestro Nombre Cósmico nos acerca a la respuesta del Quién Soy Yo

Pero, ¿Qué es el nombre cósmico y para qué?

Cada vez que comienza un nuevo ciclo de vida donde nos reencarnamos para aprender nuevas lecciones y evolucionar, vamos tomando diferentes roles, apariencias, diferentes nombres y niveles sociales entre otros. Pero, a pesar de interpretar tantos y tantos papeles, cada uno de nosotros tenemos un nombre único, individual e intransferible, que nos acompañará eternamente, ya que se trata del nombre de nuestra alma, con el que se nos identifica en el cosmos y por eso recibe el nombre de nombre cósmico.

Este nombre tiene dos partes y suele ser compuesto: la primera parte surge al sintetizarse nuestra individualidad, momento en el que se da una explosión de luz y de sonido; y la segunda parte que se corresponde con la terminación cósmica y procede del momento en que a lo largo de nuestras reencarnaciones, llegamos a tomar conciencia del camino espiritual, donde se produce en nosotros, un segundo nacimiento.

Se podría decir que es la clave vibratoria personal que actúa como un escudo energético y que nos ayuda en nuestro desarrollo personal, conectándonos con la frecuencia que nos guía en la búsqueda del sendero donde desarrollaremos y asumiremos nuestra misión y conectaremos con nuestra verdadera esencia.

Es la llave cósmica que nos revela quienes somos en realidad, nos ayuda a desarrollar la inteligencia espiritual y nos trae liberación de la conciencia que se traduce en el Amor Incondicional para poder servir de forma más eficaz al Plan Divino.

 



También tiene la capacidad de mostrarnos lo aprendido en diferentes vidas vividas y los errores cometidos, acercándonos a una posible respuesta del Quién Soy Yo. Así, nuestro nombre cósmico nos devolverá nuestro pasado, corregirá nuestro presente y señalará nuestro futuro.

Todos tenemos un nombre cósmico y se nos será develado cuando el tiempo de cada uno madure para tal revelación. Las formas en las que se nos revela el nombre son diferentes, por ejemplo, los guías suelen leer en el aura de la persona su nombre cósmico y cuando creen conveniente, lo dan a conocer ya sea través de sueños o de alguna comunicación psicográfica. Otra forma es a través de la meditación profunda Quién soy yo.

Vemos aquí alguna de las formas:

MEDITACIONES LUNARES

Estas meditaciones se suelen realizar por la noche y los días denominados negativos: lunes, miércoles y viernes. Estando en pleno silencio y es actitud receptiva, deberemos repetir mentalmente ¿Quién Soy Yo?

La práctica de esta meditación nos llevará a un estado de silencio interior y nos ayudará a abrir la mente al conocimiento de las profundas verdades, creando las mejores condiciones para ambientar el encuentro interno con nuestro Ser Real. Además, siendo constantes, llegará el momento en el que recepcionemos nuestro nombre cósmico como respuesta interior.

En cuanto tengamos nuestro nombre, dejaremos de hacer la pregunta ¿Quién Soy Yo? Y emplearemos nuestra clave cósmica para acceder a los registros de información

MEDITACIONES SOLARES

Estas meditaciones se suelen hacer por las mañanas y al mediodía y en los días positivos: martes, jueves y sábados. Nos ayuda a elevar la frecuencia vibracional para así prepararnos mejor para el encuentro y acercamiento con nuestros Guías.

Con la práctica lograremos abrir el camino hacia nuestro interior, agudizar nuestros sentidos astrales y orientarnos hacia el servicio. Irradiamos a los demás como seres solares que somos.

Durante esta meditación se deberá mantralizar el nombre cósmico (una vez se conozca claro está) para armonizar y elevar la vibración a partir de la vocalización. La mantralización durará el tiempo que lo permita el aire contenido en los pulmones a través de la respiración profunda.

PROTECCIÓN

Colocados de pie, ponemos nuestras palmas de las manos de forma paralela a la vertical de nuestro cuerpo y las elevamos hasta situarlas a la altura de nuestros hombros. En esta posición nos diremos mentalmente

“Yo voy a envolver mi cuerpo en una cúpula de luz, una cúpula protectora… de tal manera que nada malo, ni nada negativo, podrá prevalecer en contra de ella, sino que al contrario, todo será paz y armonía…”

Ahora imagina que la Luz del Profundo Amor de la Conciencia Cósmica envuelve todo tu cuerpo como símbolo de protección y siente cómo las energías positivas se hacen dueñas de nuestro cuerpo. Visualizamos cómo nos llegan desde nuestra cabeza y descienden hasta nuestro pies cargando todo nuestro cuerpo de energía y salud.

Para finalizar repetiremos mentalmente: “Estoy envuelto en Luz, nada malo, nada negativo podrá prevalecer en contra mío, sino que todo será paz y armonía “

Cruzamos la mano derecha y después la izquierda a la altura del pecho y nos mantenemos en silencio durante 1 minuto y reflexionamos.




MEDITACIÓN EN EL ¿QUIÉN SOY YO?

Estando inmerso en una relajación profunda, tendremos que concentrarnos en la o las palabras que hacen eco en tu mente en un espacio de tiempo de unos 15 o 30 minutos.

Se aconseja que esta meditación se realice en voz baja para poder así llegar al estado de silencio donde puede ser capaz de obtener contacto con el Yo Superior.

Estando completamente relajados, en estado de paz absoluta, centramos nuestra atención en el punto donde se sitúa el sexto chakra, sentimos ese punto y visualizamos un tunes de Luz por donde comenzaremos a caminar hasta llegar al final del túnel donde veremos una puerta. Una puerta que nos da acceso directo a nuestro Ser interno donde habitan todas nuestras experiencias como Ser.

Antes de entrar, nos fijaremos en cada detalle de la puerta, material, color, tamaño, etc y suavemente giraremos la manilla y abriremos la puerta y vemos nuestra habitación “interior”. Observamos de qué color son las pareces, qué muebles encontramos en la misma y elegiremos en qué lugar de la habitación vamos a realizar la meditación, donde nos sentamos cómodamente y repetimos mentalmente: ¿Quién Soy Yo?

Lo realizaremos durante 15 o 30 minutos. Con la práctica y llegado el momento, visualizaremos u oiremos dentro de nosotros nuestro Nombre Cósmico. Una vez conocido el nombre, podemos realizar esta meditación haciendo un pequeño cambio, donde repetimos la pregunta ¿Quién Soy Yo? Deberemos repetir el nombre.

Para acabar la meditación, repetimos: “voy a ir terminando la meditación, para ello visualizo el pasillo de Luz y vuelvo caminando por donde vine. Abro lentamente los ojos y me encuentro en paz, siento que voy volviendo lentamente a mi cuerpo, tomo conciencia del lugar en el que me encuentro.

 



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